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La fulminante incursión de Ucrania en la provincia rusa de Kursk ha superado las expectativas incluso de quienes la planearon. El 12 de agosto, el general Oleksandr Syrsky, comandante en jefe de Ucrania, afirmó que sus fuerzas controlaban unos 1.000 kilómetros cuadrados de territorio ruso.
- Ucrania dice que controla unos 1.000 km² en Kursk, casi tanto como los 1.175 km² que Rusia ha ganado en Ucrania desde principios de año.
- Rusia aún no ha lanzado un contraataque rápido y se apoya en las afirmaciones de resistencia de los medios estatales mientras evacúa a decenas de miles de personas.
- Kiev se enfrenta ahora a tres opciones: resistir o avanzar más, replegarse de forma ordenada o retirarse a una posición más defendible junto a la frontera.

«Control» puede ser una exageración. Pero en siete días los ucranianos han tomado casi tanto territorio como el que Rusia ha logrado arrebatarles, a un coste enorme, desde principios de año (1.175 kilómetros cuadrados). En los próximos días la incursión probablemente llegará a su punto culminante, a medida que las tropas se agoten y las líneas de suministro se estiren. La pregunta es si Ucrania puede transformar las ganancias a corto plazo en una ventaja estratégica duradera.
Beneficios a corto plazo para Kiev
Los beneficios a corto plazo son claros. Vladímir Putin ha quedado visiblemente en evidencia: el 12 de agosto apareció en la televisión estatal rusa reprendiendo a responsables militares, de seguridad y de la administración local.
Las fuerzas ucranianas han tomado el control del relato tras muchos meses a la defensiva, señala Konrad Muzyka, analista militar de Rochan Consulting, una empresa que sigue la guerra. Ucrania ha mantenido una estricta seguridad y ha logrado sorprender al enemigo, al igual que hizo la ofensiva del general Syrsky contra las fuerzas rusas en Járkov hace casi dos años.
Ucrania cree haber demostrado que, lejos de estar congelado, el frente del conflicto es fluido, lo que podría cambiar los cálculos de Rusia y de Occidente en futuras negociaciones.

Por qué Rusia no ha contraatacado
El señor Muzyka advierte de que Ucrania podría sufrir enormes pérdidas cuando Rusia contraataque. Hasta ahora, Rusia aún no ha reunido fuerzas para hacerlo. Todavía hay pocos indicios de resistencia rusa sobre el terreno.
Ucrania ha capturado a un gran número de prisioneros, en su mayoría reclutas bisoños u hombres de la Guardia Nacional, una fuerza militar interna. Se han rendido rápidamente. Los ucranianos han encontrado poca oposición entre los grupos de civiles que se han quedado. Decenas de miles han sido evacuados, según el gobernador de Kursk. Muchos se han marchado por su cuenta, enfadados por la caótica respuesta.
El hecho de que Rusia no haya lanzado un contraataque rápido desconcierta a algunos oficiales ucranianos. En lugar de redesplegar tropas del Donbás a Kursk, el Kremlin podría estar preparando una respuesta asimétrica, como una andanada de misiles contra el barrio gubernamental de Kiev.
Por ahora, el señor Putin no sufre una gran presión de la opinión pública interna: los rusos están al tanto de la incursión, pero los medios controlados por el Estado han informado sobre la supuesta resistencia exitosa de las fuerzas rusas y sobre la situación humanitaria. Aparte de unos pocos artículos en medios relativamente independientes, las noticias del caos no han llegado a la mayoría de los ciudadanos.
Incluso los blogueros militares, que a veces critican los fracasos del ejército, vieron la invasión de la patria sobre todo como un ultraje que podría unir a los rusos para exigir venganza. Uno esperaba que despertara a los moscovitas consentidos que están «tomando [su] frappé de frambuesa».
Entre los rusos de la oposición o en el exilio, ha provocado reacciones dispares. Iliá Yashin, político opositor liberado a Occidente en un canje de prisioneros el 2 de agosto, culpó al señor Putin de las «muertes y la destrucción» en Kursk. Otro opositor, Lev Shlosberg, que sigue en Rusia, dijo que quien celebre los éxitos militares ucranianos no debería seguir considerándose un político ruso.
Tres opciones para Ucrania en Kursk
¿Qué hace Ucrania ahora? El avance ha sido tan rápido, y los rusos han tardado tanto en responder, que Ucrania podría estar replanteándose sus objetivos. Los objetivos iniciales eran elevar la moral de su propia población y devolver a los aliados occidentales de Ucrania la confianza en que merece más apoyo militar.
Ucrania también quería que el Kremlin desviara tropas del frente, sobre todo en la región de Donetsk, donde Rusia está avanzando a lo largo de un eje entre las localidades de Toretsk, Pokrovsk y Chasiv Yar. Desde que comenzó la incursión, Ucrania ha perdido el control de parte de la localidad de Hrodivka, a 15 km de Pokrovsk.
Suponiendo que los rusos empiecen a desplegar fuerzas más capaces en la zona, los ucranianos tendrán tres opciones, afirma Mick Ryan, general australiano retirado y estratega.
1. Mantener el territorio o avanzar más
El enfoque maximalista consistiría en intentar conservar el territorio tomado —o incluso avanzar más— para atraer a más tropas rusas desde Ucrania y contar con una moneda de cambio en futuras negociaciones. Pero es arriesgado, señala el señor Ryan. A Ucrania le resultaría difícil mantener la cobertura de guerra electrónica y defensa aérea para tropas bien atrincheradas en un saliente tan amplio.
Los ucranianos saben lo letales que son las bombas planeadoras rusas contra posiciones fijas. Ucrania tendría que desviar recursos del frente dentro de su propio territorio, y sus pérdidas en Kursk socavarían su relato positivo.
2. Replegarse a la frontera
Una segunda opción sería replegarse a la frontera de forma ordenada, preservando tropas y equipos para intentar recuperar territorio ucraniano el próximo año. Ucrania habría demostrado que puede llevar la guerra a Rusia y habría socavado el relato de una victoria rusa inevitable y por desgaste, que ha ganado adeptos entre los aliados menos decididos de Ucrania.
3. Retirarse a una posición más defendible
Una tercera opción sería retirarse parcialmente a una posición más defendible y cercana a la frontera ucraniana, que requeriría menos tropas y estaría mejor apoyada por la artillería y la logística. También serviría de base para nuevos ataques cuando surjan oportunidades.
Una fuente del Estado Mayor ucraniano sugiere que esta es la opción más probable: parte de la logística —fuerzas de ingenieros, combustible, hospitales de campaña, alimentos y bases de reparación— ya se ha trasladado varios kilómetros al interior de la frontera rusa.
Respuesta sorprendentemente positiva de los aliados
Pese a los primeros informes de que Ucrania podría intentar tomar la central nuclear de Kursk u otras instalaciones sensibles, la respuesta de sus aliados ha sido sorprendentemente positiva. La Administración Biden, que se ha opuesto a los ataques ucranianos con drones contra refinerías de petróleo rusas y ha restringido el uso de misiles estadounidenses en suelo ruso, dijo que la operación era un uso aceptable del armamento estadounidense, incluidos los vehículos blindados Stryker.
Alemania, que suele preocuparse por cualquier cosa que pueda provocar una escalada rusa, ha apelado al derecho de autodefensa de Ucrania. Ha habido pocos indicios de que los aliados hayan reprendido en privado o en público a Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania. Su reto ahora es convertir el éxito de la última semana en algo duradero.
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