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Por Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional
- La economía mundial evitó una guerra comercial total y una recesión global, pero las perspectivas siguen siendo tibias y envueltas en incertidumbre.
- La incertidumbre en torno a las políticas está en máximos históricos, impulsada por un régimen comercial aún sin definir, la fragmentación, las presiones de la deuda y los cambios financieros y tecnológicos.
- Georgieva insta a los países a reconstruir el margen fiscal, reducir los desequilibrios externos empezando en casa e impulsar el crecimiento mediante reformas, innovación y comercio.
La economía mundial ha demostrado ser más resiliente de lo que muchos temían. La pesadilla de una guerra comercial total se ha evitado hasta ahora, al igual que una recesión global, con empresas que se adaptan a las perturbaciones comerciales y reformas pasadas, especialmente en los mercados emergentes, que han ayudado a los países a sobrellevar la situación.
Pero las perspectivas siguen siendo tibias y están envueltas en incertidumbre. Y es improbable que la niebla se disipe. Esta es la nueva realidad económica a la que se enfrentan los responsables políticos, las empresas y los consumidores: tiempos de profunda incertidumbre.
La incertidumbre en torno a las políticas, en máximos históricos
Así lo ilustra un indicador de incertidumbre desarrollado conjuntamente por personal del FMI. Mientras que las medidas de volatilidad de los mercados y las encuestas empresariales sugieren que los inversores y las empresas ven con relativo optimismo las perspectivas económicas, la incertidumbre general en torno a las políticas está en máximos históricos.
¿Qué hay detrás de esta falta de claridad? Para empezar, el nuevo régimen comercial mundial está lejos de estar definido. Las negociaciones entre Estados Unidos y sus socios comerciales continúan, y otros países están forjando nuevas alianzas. Mientras tanto, los desequilibrios internos que en última instancia determinan las balanzas comerciales siguen siendo obstinadamente persistentes.
La incertidumbre va más allá del comercio
Sin embargo, las causas de la incertidumbre son mucho más profundas. Las alianzas geopolíticas se están fragmentando y los conflictos militares se prolongan. El malestar social ha estallado en muchos lugares del mundo, mientras la ciudadanía exige mejores oportunidades y más rendición de cuentas.
La combinación de bajo crecimiento y elevada deuda pública está planteando interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal, y limita la capacidad de los gobiernos para responder a esas crecientes preocupaciones sociales en medio de presiones de gasto al alza relacionadas con todo, desde las tendencias demográficas hasta las necesidades de defensa.
El sistema financiero mundial está experimentando grandes transformaciones bajo una superficie aparentemente tranquila, incluso con la aparición de nuevas formas de financiación como las stablecoins y de actores en crecimiento como las instituciones financieras no bancarias. Todo ello tiene lugar en un contexto de envejecimiento de la población en muchos países, creciente deterioro medioambiental y rápido avance tecnológico.
Los contornos del panorama emergente
Es un panorama desalentador, pero cuyos contornos futuros son al menos visibles. Especialmente en las economías avanzadas, el crecimiento se verá cada vez más constreñido por una combinación de demografía y políticas migratorias más estrictas, lo que someterá a las finanzas públicas a aún más presión.
La inteligencia artificial estará profundamente integrada en la economía, provocando perturbaciones en la fuerza laboral, pero con potencial para impulsar la productividad. Dado que las cotizaciones de las grandes empresas tecnológicas ya reflejan esa promesa, si la IA materializa las ganancias de productividad previstas y a qué ritmo podría tener implicaciones para la estabilidad financiera.
Ante un menor terreno común para los acuerdos globales, se dedicarán más esfuerzos a los acuerdos comerciales bilaterales y regionales. Si el reciente malestar social en todo el mundo sirve de indicio, la confianza en las instituciones y en sus líderes se ha erosionado y reconstruirla exigirá esfuerzos decididos.
Es difícil predecir cómo interactuarán estas fuerzas. Pero ya está claro que las decisiones políticas que los países tomen hoy definirán la forma definitiva del panorama emergente.
Tres decisiones políticas que definirán el resultado
1. Afianzar los fundamentos
En primer lugar, los países deben afianzar los fundamentos. Eso significa reducir la deuda y reconstruir el margen fiscal, para poder responder a la próxima crisis. En la mayoría de los casos, la consolidación presupuestaria debe ser gradual, con énfasis en apoyar el crecimiento y proteger el gasto prioritario. Los bancos centrales deben calibrar cuidadosamente la política monetaria para equilibrar los riesgos para la estabilidad de precios y el crecimiento. Salvaguardar las instituciones es clave para reforzar la estabilidad macroeconómica y financiera, y para mantener el apoyo público.
2. Reducir los desequilibrios externos excesivos
En segundo lugar, los países deben reducir los desequilibrios externos excesivos, empezando en casa, con ajustes macroeconómicos internos. Los países donde el ahorro es excesivo deben tomar medidas para estimular la demanda interna; en otros lugares, el reequilibrio puede exigir una consolidación fiscal.
3. Impulsar el crecimiento de forma duradera
En tercer lugar, los países deben impulsar el crecimiento de forma duradera. Las reformas que fomentan el espíritu empresarial y la innovación son esenciales para aumentar la productividad y liberar el potencial de nuevas tecnologías como la IA. Los países deben esforzarse por mantener el comercio como motor del crecimiento.
Un camino más rápido sigue siendo posible
Aunque el camino por delante es incierto, podemos vislumbrar un escenario en el que la economía mundial se acelera. Impulsada por la IA, la productividad despega; los conflictos terminan; emerge un nuevo equilibrio comercial; y la estabilidad financiera se mantiene. Con políticas inteligentes que estabilicen la economía mundial y creen oportunidades para personas de todo el mundo, podemos encontrar una salida a pesar de la niebla de la incertidumbre.
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