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Cinco años después de que Estados Unidos saliera de Afganistán, nuestro editorial y informe consideraban que ya era hora de que las democracias empezaran a colaborar con los talibanes, por abyecto que sea el régimen. Argumentábamos que unas embajadas en funcionamiento pueden vigilar las amenazas terroristas y crear útiles canales de comunicación. Estas son algunas reflexiones interesantes de nuestros lectores, editadas por brevedad.
- Un exagregado de Defensa británico en Kabul afirma que la ayuda humanitaria sostiene al régimen y que los vínculos diplomáticos deben estar condicionados a los derechos humanos.
- Una profesora de Derecho afirma que el caso de la CEDAW contra Afganistán se ha estancado antes del arbitraje y debe llegar sin demora a la Corte Internacional de Justicia.
- Dos lectores citan la prohibición talibana de la adormidera y la caída de alrededor del 95 % del cultivo desde 2022, pero extraen lecciones distintas sobre el diálogo.
Ni ayuda ni reconocimiento sin condiciones de derechos humanos
Dicen ustedes que deberíamos aumentar la ayuda humanitaria a Afganistán y mejorar los vínculos diplomáticos con los talibanes para poder comunicarnos con ellos. No podrían estar más equivocados. Nuestro abandono de Afganistán en 2021 fue una vergüenza y no cabe duda del sufrimiento padecido por muchos afganos, especialmente las mujeres y las niñas.
La ayuda humanitaria, incluso canalizada a través de la ONU o de ONG internacionales, simplemente sostiene a este odioso régimen. No debería prestarse ayuda a Afganistán salvo que esté estrictamente condicionada a una mejora sustancial de los derechos humanos. En cuanto al reconocimiento diplomático, también debería estar supeditado al comportamiento de los talibanes. Los militantes están actualmente fuera de todo límite aceptable, entre otras cosas porque siguen, pese a lo que sostiene el Gobierno británico, persiguiendo cruelmente a cualquiera que trabajara con nosotros.
Después de todo el sufrimiento que ha padecido Afganistán, los talibanes 2.0 pueden parecer la gota que colma el vaso. Por horribles que sean, no son monolíticos y, con suficiente presión, las grietas se agrandarán. Ya son visibles en el norte del país. Entonces quizá sea el momento de la zanahoria, además del palo. Por el momento, sin embargo, no deberíamos tener nada que ver con el régimen talibán. Los políticos occidentales dados a los gestos de cara a la galería pueden buscar su reconocimiento en otro sitio.
Simon Diggins
Coronel (retirado)
Agregado de Defensa, Kabul, 2008-10
Tring, Hertfordshire
Cómo exigir cuentas a los talibanes en virtud de la CEDAW ante la CIJ
Algunos Gobiernos están exigiendo cuentas a los talibanes por su régimen de apartheid de género. En septiembre de 2024, Australia, Canadá, Alemania y los Países Bajos acordaron iniciar un procedimiento judicial invocando formalmente las obligaciones de Afganistán en virtud de la CEDAW, la convención de la ONU sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer, que Afganistán ratificó en 2003. Esta iniciativa, apoyada por otros 22 países, es la primera vez que un Estado intenta exigir cuentas a otro por discriminación de género ante la Corte Internacional de Justicia.
Dos años después, sin embargo, la iniciativa aún no ha llegado a la CIJ debido a los requisitos previos de negociación y arbitraje. Si estos fracasan, el caso puede pasar a la CIJ. Cuando Canadá y los Países Bajos impulsaron un caso similar contra Siria en virtud de la Convención de la ONU contra la Tortura avanzaron por cada etapa sin demora. Cuando las negociaciones se estancaron, solicitaron sin dilación el arbitraje. Cuando Siria no colaboró dentro del plazo de arbitraje obligatorio de seis meses, presentaron el caso ante la CIJ y obtuvieron una orden vinculante.
Tras invocar un procedimiento similar contra Afganistán en virtud de la CEDAW, las negociaciones no han dado paso visiblemente a una solicitud de arbitraje, y la iniciativa parece haberse estancado. Si los países quieren garantizar que el orden jurídico internacional sea lo bastante sólido para hacer justicia a las mujeres y niñas afganas, deben apoyar esta iniciativa para que avance con diligencia hasta la CIJ.
Rebecca Cook
Profesora emérita
Facultad de Derecho
Universidad de Toronto
La prohibición del opio y la presión económica sobre Afganistán
No mencionaron el edicto religioso de los talibanes que prohíbe el cultivo de adormidera en Afganistán. Según la ONU, la superficie dedicada al cultivo de adormidera ha caído alrededor de un 95 % desde 2022, y los ingresos de los agricultores también se han desplomado.
Sin duda, dado el papel histórico de Afganistán en el comercio mundial de opio antes del actual régimen talibán, la pérdida de los ingresos de la adormidera está contribuyendo a las presiones económicas que describían.
Jonathan Gafni
McLean, Virginia
A favor de un diálogo pragmático sobre las drogas
Viví y trabajé en Afganistán y Pakistán de 1998 a 2002 como director regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. En 2000, la UNODC ayudó a lograr la erradicación total del cultivo de adormidera en los territorios bajo control talibán.
La comunidad internacional cometió numerosos errores que contribuyeron al resurgimiento del cultivo de adormidera tras la caída del régimen talibán en 2001 y durante los 20 años siguientes de Gobiernos civiles. Cuando los talibanes regresaron en 2021 impusieron de nuevo una prohibición total del cultivo de adormidera. La UNODC ha documentado el notable descenso del cultivo desde entonces. Cinco años después, esta política parece haber demostrado ser notablemente sostenible.
Por supuesto, una medida así tiene un coste considerable para los agricultores afganos. Precisamente por eso la comunidad internacional y las democracias deberían plantearse prestar un apoyo económico y financiero creíble para paliar las consecuencias para las comunidades rurales, aprovechando al mismo tiempo esta cuestión como una oportunidad para un diálogo pragmático con los talibanes.
La experiencia de 2000 demuestra que, incluso en las circunstancias más difíciles, el diálogo a veces puede producir resultados concretos.
Bernard Frahi
Exexperto de la UNODC
París
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